Las HSA y las FSA te dejan pagar gastos médicos con dinero antes de impuestos — un descuento real de 20–30% en todo lo que compras con ellas. Pero siguen reglas muy diferentes, y confundirlas cuesta dinero.
HSA: Cuenta de Ahorros para la Salud
- Solo disponible con un plan de deducible alto (HDHP).
- El dinero es tuyo para siempre. Se acumula cada año y te sigue al cambiar de trabajo.
- Se puede invertir y crece libre de impuestos.
- Triple ventaja: entra sin impuestos, crece sin impuestos, sale sin impuestos para gastos médicos.
FSA: Cuenta de Gastos Flexibles
- Disponible con la mayoría de los planes — no requiere HDHP.
- Úsalo o piérdelo: la mayoría pierde el saldo no gastado al fin de año (algunos planes permiten un pequeño traspaso o período de gracia).
- El monto anual completo está disponible desde el día uno.
- Pertenece a tu empleo — si te vas a mitad de año, el saldo normalmente se queda.
La Tabla en Palabras
- ¿Se acumula año tras año? HSA sí · FSA casi nunca
- ¿Te sigue a otro trabajo? HSA sí · FSA no
- ¿Se puede invertir? HSA sí · FSA no
- ¿Requiere HDHP? HSA sí · FSA no
- ¿Todo disponible el 1 de enero? HSA no (solo lo depositado) · FSA sí
Jugadas Prácticas
- Con FSA: elige el monto según gastos seguros (lentes, recetas, procedimientos planeados) — no esperanzas.
- Con HSA: junta al menos tu deducible si puedes. Es la cuenta con más ventajas fiscales del código tributario completo.
- ¿Diciembre con FSA sobrante? Contactos, botiquín, medicamentos de venta libre — gasta el saldo antes de perderlo.
En Resumen
La HSA es una cartera tuya de por vida. La FSA es un pase de gastos anual. Identifica cuál tienes, y elige el monto en consecuencia.